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Homenaje a Nacho Cadena: cena entre y para amigos

A Nacho Cadena se la ha definido como un hombre inabarcable: de la cocina a la escritura, su biografía cruza tantas profesiones como lugares y personas ha tocado su vida. Por él y en honor a él, cualquier intento de homenaje tiene que seguir su estela. Así, el sábado 19 de octubre JAL by Hueso vivió una noche extensa, versátil, multifacética y amena, con una cocina que exhibió técnica y sabor para los 80 invitados que desde la primera invitación entendieron la trascendencia de este evento. 

Para este evento, el chef Poncho Cadena reunió a cinco colegas de la Baja Sur para crear un menú que no sólo viaja a los orígenes y las personalidades de sus autores, sino que también paga deuda a las enseñanzas que Nacho Cadena ha dado a generaciones y generaciones de amantes de la cocina.   

La noche comenzó con la tostada de kampachi de Nicolás Ramírez, un platillo lleno de texturas y sabores que apelaba al amor y respeto por los ingredientes. Para muchos de nosotros, este primer tiempo fijó las expectativas de la noche: Ramírez nos dio a desear combinaciones inesperadas, detalles complejos y sabores inesperados.  

Abraham Tamez fue el siguiente y, los que conocemos a Tamez, podemos decir que le gustan los retos. Su segundo tiempo contrastó con la sutileza de “Nico”. Pasional y temerario, Abraham sirvió una almeja chocolata estilo Loreto, con chicharrón prensado y un toque de aceite de chiles: intimidaba a la vista y explotaba en la boca. 

Para el tercer tiempo, César Pita cambió el tono y como maestro con muleta bajo los tiempos y ralentizó el gusto. Su Caldo de Hueso, servido en mesa, exigía cierta solemnidad y no era hasta que el chef acompañaba a la mesa que la ceremonia podía empezar. A veces la comida tiene esto, es tan distinta a lo que estamos esperando que nos re-enseña a comer.   

Poncho Cadena fue el responsable de continuar con el rito. Si algo tiene nuestro chef es que sabe conectar y compartirse con la gente. Su cocina siempre irradia de de las experiencias personales que lo forman, del hogar y de sus viajes, de sus aprendizajes y ambiciones. Su platillo, un short rib en reducción de birria, nos dejó en claro dos cosas: Nacho Cadena lo inició en la cocina y que juntos, padre e hijo, vinieron a Jalisco para construir un legado. 

El quinto tiempo fue para Alberto Collarte y su chanfaina española. El trabajo de este chef chileno es un testimonio del poder de la comida para conocer y unir culturas. Es verdaderamente emocionante como un platillo puede hacerte sentir en 3 o 4 lugares a la vez.  Y si a esto agregamos la selección de vinos con los que Bodega La Negrita acompañó la cena, queda muy poco que agregar de nuestra parte.

Finalmente, el postre, que no podría ser para otro chef en este grupo que no fuera Christian Ricci. De Ricci no estamos seguros que deslumbra más, su técnica o su genio para explorar y transmitirnos su curiosidad. No diremos mucho más. El postre fue una panacotta de jocoque, crumble de mazapán, guayaba, jamaica y tequila reposado.  

La cena estuvo servida y el momento más importante de la noche llegó. Chefs e invitados, amigos todos, despidieron entre aplausos a Nacho Cadena y entre aplausos nosotros seguimos recordando una noche muy especial en JAL by Hueso. 

CONOCE NUESTROS PRÓXIMOS EVENTOS:

– Brunch dominical en JAL by Hueso – 27 de octubre
– Noche de muertos en Se7enta Bar – 2 de noviembre
– Sunset Sessions en Se7enta Bar – 16 de noviembre

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